122. La Pobreza Que Nadie lo Sabe

Author: Michelle Landahl, Sophomore

La pobreza no tiene una cara,
Así que la policía no puede dibujarla.

La pobreza no tiene una voz,
Así que sus crímenes permanecen silencios.

La pobreza no tiene manos,
Así que no se deja las huellas.

La pobreza es un criminal que la sociedad no puede ser molestada perseguir.

Entonces, hemos decididos que no podemos ver la pobreza…
No podemos escucharla.
No podemos sentirla.

Pero podemos.

Podemos verla en la tristeza en los ojos de sus víctimas.
Podemos escucharla en sus oraciones a Dios en las noches más oscuras.
Y podemos sentirla en nos almas cuando pasamos “aquellos” edificios,
“Aquellos” calles,
Y “aquellos” personas.

Bueno, este grupo de “aquellos” personas contiene madres solteras,
Padres solteros,
Pacientes de cáncer,
Empresarios,
Millonarios con casas vacíos,
Mujeres maltratadas,
Hijos abandonados…
Y, simplemente, personas.

Personas en tu vida, también:
El hombre que está sentado a tu lado en la iglesia; nadie sabe que ha perdido su trabajo.
La mujer que le da a su café de la mañana, una mezcla de café que no se permite.
O el mejor amigo de su hijo, a la escuela sin una tartera hoy.

La pobreza hace todas iguales,
Todas invisibles,
Y este es la tragedia más grande de todos.


Hasta que realicemos que la pobreza es intangible,
Pero sus efectos pueden ver,
Pueden escuchar,
Y pueden sentir porque estos son reales,
El problema y las victimas continuarán ser invisible.

Entonces, recuerde que la pobreza no tiene una cara.
Tiene muchas caras.

La pobreza no tiene una voz.
Tiene muchas voces.

Y la pobreza no tiene manos.
Tiene millones y millones de huellas,
Todas son únicas,
Cada uno es importante.

English Abstract:

This blank verse poem (in Spanish) illustrates a side of poverty not commonly discussed in political forums and charity halls. We hear the statistics, the organizations, and the stereotypes, but sometimes we forget that every story about poverty involves real people and real tragedies, and with the rising rate of poverty in the U.S., the likelihood that each of us know someone struggling to make ends meet is extremely high.

This poem attempts to shed some light on the issue of poverty in America from a unique point of view with a message that rings true in every language.

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